Es una apasionada del deporte; juega flag football, practica surf, belly dance, toca guitarra, es fan de “Wonder Woman” y trabaja como técnica dental. Todo lo que ha logrado es porque no se permitió permanecer en su zona de confort con la excusa de ser una persona sorda.
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| Yennifer Alabí es una persona sorda, pero su discapacidad se ha convertido en una fortaleza para desarrollar otras habilidades. |
A pesar de ser una persona sorda de nacimiento, esta discapacidad no ha sido una barrera para todo lo que Yennifer Alabí se ha propuesto y le gusta hacer. Desde pequeña mostró interés por el deporte, en especial el surf. A los 13 años de edad vio un póster de una chica surfeando y pensó: “Yo quiero ser así”; pero, obviamente, su mamá no se lo permitió.
Durante sus primeros años de estudio, fue a una escuela para
personas sordas; después, entró a un colegio donde tuvo intérprete hasta
graduarse de bachiller. En la universidad, quería estudiar odontología, sin
embargo, le pareció que era una carrera muy larga, así que prefirió optar por
algo con lo que tuviese más destreza, escogiendo mejor un técnico en asistencia
dental. En el primer ciclo de la universidad tuvo un intérprete, pero se dio
cuenta que era muy oneroso, pues, a diferencia del colegio donde entre varias
personas sordas pagaban un intérprete, en esta ocasión le tocaba a ella sola
costearlo. “Mi mamá me dijo que debía aprender a vivir sin intérprete, así que
asumí esa responsabilidad, la acepté y luché para aprender y desarrollar
lo visual, porque me gusta mucho mi carrera”, comenta.
Pero, al principio, no fue fácil para Yennifer, no se
relacionaba mucho con sus compañeros; sin embargo, luego fue entendiendo. Sus
docentes usaban muchas imágenes y fotografías para exponer, eso más todo el
texto de las cátedras lograban que ella tuviera comprensión de los temas. No
obstante, no se conformaba con eso. Luego, se auxiliaba de de la biblioteca
donde profundizaba mucho más en las asignaturas y así logró graduarse con
buenas notas.
Ni football ni soccer y un poco de Shimmy
El deporte siempre ha sido una motivación en la vida de
Yennifer, por lo que siempre se mantiene involucrada en alguna actividad
física, sobre todo si esta implica nuevos retos y conocimientos. A pesar que
durante un tiempo practicó fútbol, después no encontró un equipo para jugar
debido a su edad; fue entonces que vio en un programa de televisión donde
invitaban a formar parte de un equipo de flag football, que es una modalidad de football americano, solo que con unas variantes. Le interesó mucho y, ni corta
ni perezosa, tomó nota de los contactos, se comunicó para saber si podía
llegar, aclarando que era una persona sorda, sin embargo, le dijeron que eso no
era impedimento, que llegara a las prácticas y, desde entonces, forma parte del
equipo de las Barbarians, jugando como central izquierda.
Incursionar en este deporte fue una sorpresa, pues, aparte de
que no es tan popular, se dio cuenta que en el equipo no había una barrera de
edad, ya que hay chicas de 15 años, madres y hasta mujeres de 40 años. “Nunca
me he sentido discriminada dentro del equipo. He ido entendiendo porqué las
personas oyentes discriminan, pues a veces tienen como temor y deciden
alejarse, así que yo me acoplo y las personas se van interesando en la lengua de señas”, comenta.
Pero como Yennifer es una persona sumamente inquieta y
persistente, nunca renunció a su sueño de encontrarse con las olas en una
tabla, así que a los 21 años empezó a surfear en la playa de San Blas. Ella admite que para practicar surf se
necesita una gran resistencia en los brazos, por lo que le gusta estar en buena
condición física para poder dominar las olas.
Las puertas de las capuchinas
Sobre el avance de las políticas de inclusión en nuestro país,
Yennifer afirma que para ella no ha habido un progreso o mejora en este sentido;
los grupos de personas sordas, como asociaciones, siempre están esperando que
los apoyen. Sin embargo, ella nunca se conformó con eso, por lo que decidió
buscar su camino y superarse. “Mi mamá me decía que tratara, así me fui
haciendo independiente. Quejarse es pérdida de tiempo”, expresa.
Algo que marcó significativamente la vida de Yennifer fue una
visita a la iglesia y convento de Las Capuchinas, en Antigua Guatemala. Al
entrar a la zona que consta de una estructura circular que alberga las antiguas
celdas, notó que todas las puertas
estaban abiertas y una cerrada. Ahí analizó que para ella esta última podría significar
su discapacidad, y que las abiertas eran sus fortalezas. “Puedo ver, leer los
labios, escribir, comunicarme con gestos, bailar, puedo conducir y tengo los
espejos para visualizar, y todo eso me facilita la vida”, comenta ella, al
recordar ese momento.
En cuanto al mundo laboral, Yennifer comenta que para ella ha
sido muy bueno, debido a que se ha enfocado en desarrollar sus destrezas como
técnica dental, elaborando piezas, algo que le encanta, y en lo que pone todo
su empeño. Para ella, las personas sordas deben buscar algo dependiendo de sus
habilidades, por ejemplo, si tienen habilidades manuales, puede ser algo sobre
carpintería, cortar cabello, tapicería, coser, etc.
Una de sus aspiraciones es estudiar mecánica dental en Costa Rica,
pues en el país no existe esa opción; sin embargo, hasta la fecha, no ha podido
encontrar una beca para poder hacerlo, aunque es seguro que Yennifer no se dará
por vencida.
A sus 28 años, ya vive sola, no se ha privado de nada y disfruta al máximo
de todas las cosas que le gusta hacer: surfear, bailar, jugar, correr, tocar
guitarra, elaborar detalladas piezas dentales, viajar….¡Ah! y tomar
fotografías, pues la discapacidad no se encuentra en la ausencia de un sentido,
sino en la ausencia de sueños y metas.
Agradecimientos especiales a Roberto Landaverde, director de Academia Enseñas El Salvador











Muy bonita, edificante y motivadora historia. Gracias Sure por compartirla. Comparto tu entusiasmo por dar a conocer el lado bonito de nuestro querido país y su gente.
ResponderBorrarGracias Samy!! Ya tengo más historias en proceso, espero que te gusten. Saludos y un abrazote.
BorrarEs realmente una historia muy inspiradora. Felicidades Sureya y éxitos con su blog!!!
ResponderBorrarGracias!!
BorrarMuy bella historia, definitivamente Yennifer es un ejemplo a seguir, gracias Sure por compartirla, muy buen trabajo
BorrarMuy bella historia, definitivamente Yennifer es un ejemplo a seguir, gracias Sure por compartirla, muy buen trabajo
BorrarGracias!!
BorrarY porque no recaudamos fondos para que se vaya a Costa Rica?
ResponderBorrarEstamos buscando una página donde se puedan recaudar los fondos, ya que no solo son los estudios, sino la manutención durante varios años. Si conoce alguna, agradeceríamos la recomendación. Muchas gracias!!
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