miércoles, 28 de junio de 2017

"Mi mamá me dijo que debía aprender a vivir sin intérprete"



Es una apasionada del deporte; juega flag football, practica surf, belly dance, toca guitarra, es fan de “Wonder Woman” y trabaja como técnica dental. Todo lo que ha logrado es porque no se permitió permanecer en su zona de confort con la excusa de ser una persona sorda. 

Yennifer Alabí es una persona sorda, pero su discapacidad se ha convertido en una fortaleza para desarrollar otras habilidades.

A pesar de ser una persona sorda de nacimiento, esta discapacidad no ha sido una barrera para todo lo que Yennifer Alabí se ha propuesto y le gusta hacer. Desde pequeña mostró interés por el deporte, en especial el surf. A los 13 años de edad vio un póster de una chica surfeando y pensó: “Yo quiero ser así”; pero, obviamente, su mamá no se lo permitió.


Durante sus primeros años de estudio, fue a una escuela para personas sordas; después, entró a un colegio donde tuvo intérprete hasta graduarse de bachiller. En la universidad, quería estudiar odontología, sin embargo, le pareció que era una carrera muy larga, así que prefirió optar por algo con lo que tuviese más destreza, escogiendo mejor un técnico en asistencia dental. En el primer ciclo de la universidad tuvo un intérprete, pero se dio cuenta que era muy oneroso, pues, a diferencia del colegio donde entre varias personas sordas pagaban un intérprete, en esta ocasión le tocaba a ella sola costearlo. “Mi mamá me dijo que debía aprender a vivir sin intérprete, así que asumí esa responsabilidad, la acepté y luché para aprender y desarrollar lo visual, porque me gusta mucho mi carrera”, comenta. 


Pero, al principio, no fue fácil para Yennifer, no se relacionaba mucho con sus compañeros; sin embargo, luego fue entendiendo. Sus docentes usaban muchas imágenes y fotografías para exponer, eso más todo el texto de las cátedras lograban que ella tuviera comprensión de los temas. No obstante, no se conformaba con eso. Luego, se auxiliaba de de la biblioteca donde profundizaba mucho más en las asignaturas y así logró graduarse con buenas notas. 


Ni football ni soccer y un poco de Shimmy
 El deporte siempre ha sido una motivación en la vida de Yennifer, por lo que siempre se mantiene involucrada en alguna actividad física, sobre todo si esta implica nuevos retos y conocimientos. A pesar que durante un tiempo practicó fútbol, después no encontró un equipo para jugar debido a su edad; fue entonces que vio en un programa de televisión donde invitaban a formar parte de un equipo de flag football, que es una modalidad de football americano, solo que con unas variantes. Le interesó mucho y, ni corta ni perezosa, tomó nota de los contactos, se comunicó para saber si podía llegar, aclarando que era una persona sorda, sin embargo, le dijeron que eso no era impedimento, que llegara a las prácticas y, desde entonces, forma parte del equipo de las Barbarians, jugando como central izquierda.  



Incursionar en este deporte fue una sorpresa, pues, aparte de que no es tan popular, se dio cuenta que en el equipo no había una barrera de edad, ya que hay chicas de 15 años, madres y hasta mujeres de 40 años. “Nunca me he sentido discriminada dentro del equipo. He ido entendiendo porqué las personas oyentes discriminan, pues a veces tienen como temor y deciden alejarse, así que yo me acoplo y las personas se van interesando en la lengua de señas”, comenta.

Pero como Yennifer es una persona sumamente inquieta y persistente, nunca renunció a su sueño de encontrarse con las olas en una tabla, así que a los 21 años empezó a surfear en la playa de San Blas.  Ella admite que para practicar surf se necesita una gran resistencia en los brazos, por lo que le gusta estar en buena condición física para poder dominar las olas. 

Otra de las actividades que disfruta también es el belly dance, baile que practica desde hace tres años. Ser una persona sorda no le ha impedido realizar shimmy u  ochos infinitos e ir al ritmo sensual de la música árabe. “Quería conocer el baile y no ser tan tiesa,  encontrar mi ritmo y tener esa habilidad. Lo que hago es observar a mis compañeras y memorizar los pasos”, sobre su técnica para seguir los movimientos. 


 Las puertas de las capuchinas
 Sobre el avance de las políticas de inclusión en nuestro país, Yennifer afirma que para ella no ha habido un progreso o mejora en este sentido; los grupos de personas sordas, como asociaciones, siempre están esperando que los apoyen. Sin embargo, ella nunca se conformó con eso, por lo que decidió buscar su camino y superarse. “Mi mamá me decía que tratara, así me fui haciendo independiente. Quejarse es pérdida de tiempo”, expresa.



Algo que marcó significativamente la vida de Yennifer fue una visita a la iglesia y convento de Las Capuchinas, en Antigua Guatemala. Al entrar a la zona que consta de una estructura circular que alberga las antiguas celdas,  notó que todas las puertas estaban abiertas y una cerrada. Ahí analizó que para ella esta última podría significar su discapacidad, y que las abiertas eran sus fortalezas. “Puedo ver, leer los labios, escribir, comunicarme con gestos, bailar, puedo conducir y tengo los espejos para visualizar, y todo eso me facilita la vida”, comenta ella, al recordar ese momento.



En cuanto al mundo laboral, Yennifer comenta que para ella ha sido muy bueno, debido a que se ha enfocado en desarrollar sus destrezas como técnica dental, elaborando piezas, algo que le encanta, y en lo que pone todo su empeño. Para ella, las personas sordas deben buscar algo dependiendo de sus habilidades, por ejemplo, si tienen habilidades manuales, puede ser algo sobre carpintería, cortar cabello, tapicería, coser, etc.
Una de sus aspiraciones es estudiar mecánica dental en Costa Rica, pues en el país no existe esa opción; sin embargo, hasta la fecha, no ha podido encontrar una beca para poder hacerlo, aunque es seguro que Yennifer no se dará por vencida. 
A sus 28 años, ya vive sola, no se ha privado de nada y disfruta al máximo de todas las cosas que le gusta hacer: surfear, bailar, jugar, correr, tocar guitarra, elaborar detalladas piezas dentales, viajar….¡Ah! y tomar fotografías, pues la discapacidad no se encuentra en la ausencia de un sentido, sino en la ausencia de sueños y metas.




Fotografías gracias a Yennifer Alabí
Agradecimientos especiales a Roberto Landaverde, director de Academia Enseñas El Salvador

9 comentarios:

  1. Muy bonita, edificante y motivadora historia. Gracias Sure por compartirla. Comparto tu entusiasmo por dar a conocer el lado bonito de nuestro querido país y su gente.

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    1. Gracias Samy!! Ya tengo más historias en proceso, espero que te gusten. Saludos y un abrazote.

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  2. Es realmente una historia muy inspiradora. Felicidades Sureya y éxitos con su blog!!!

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    1. Muy bella historia, definitivamente Yennifer es un ejemplo a seguir, gracias Sure por compartirla, muy buen trabajo

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    2. Muy bella historia, definitivamente Yennifer es un ejemplo a seguir, gracias Sure por compartirla, muy buen trabajo

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  3. Y porque no recaudamos fondos para que se vaya a Costa Rica?

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    1. Estamos buscando una página donde se puedan recaudar los fondos, ya que no solo son los estudios, sino la manutención durante varios años. Si conoce alguna, agradeceríamos la recomendación. Muchas gracias!!

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